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Mi colegio es mi hospital

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Publicado por Blog Cada 8 horas

Ahora que está aquí septiembre recordaba que un poco antes de las vacaciones de verano me quedé hablando con una madre que hacía tiempo que no veía, me contó que su niña estuvo hospitalizada durante un mes. No era la primera vez pero sí la más larga y por eso, en esta ocasión, la niña no pudo presentarse a sus exámenes finales. Para ella y su familia, obviamente, su salud era lo primero, pero para la pequeña ver cómo sus amigos de clase iban por delante fue “difícil”.

Un tiempo después, pensando en aquella conversación, entendí que estos niños no tienen que superar solo una barrera, sino dos: su enfermedad y no poder seguir el ritmo del curso como el resto de sus compañeros.

Pero seguí dándole vueltas al tema, así que me puse a indagar. ¿Cómo estudian los peques que tienen que pasar largas temporadas en un hospital?

Aquí, en España, existen las aulas hospitalarias nada más y nada menos que desde los años 50 (aunque la primera legislación es de 1982). A partir de ese momento se comenzó a hablar un poco más en serio sobre el derecho que todo niño tiene a la educación, incluidos, claro está, los niños enfermos y hospitalizados. Estos derechos quedaron por fin recogidos en la Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado, aprobada por el Parlamento Europeo en1986.

El funcionamiento de estas aulas es bastante sencillo. En los hospitales hay profesores que reciben de cada tutor el temario correspondiente al periodo en el que el niño esté ingresado. Para los exámenes, cada tutor pasa además las preguntas de los exámenes si fuese necesario.

Estas clases no son como las de un cole normal, aunque el objetivo es que se parezcan lo más posible. Pensemos que, además de un objetivo educativo y mantener durante unas pocas horas sus pequeñas mentes ocupadas, los profes deben ser grandes psicólogos y procurar que los niños vean en estas aulas una manera de superar sus problemas y sentirse con buen ánimo (además de relacionarse con otros niños). Por eso se intenta, si la salud del peque lo permite, que las clases se impartan fuera de la habitación, recreando la rutina de ir al cole (pero sin madrugar, ahí ganan) y tener una jornada como las que tendrían con sus compañeros.

Y es que si a los profesores les debemos mucho muchísimo, a los de los hospitales, más. Ya no solo deben enseñar, deben levantar la moral, estar en contacto permanente con los padres, con el personal médico y de enfermería, con los profes del cole, adaptar horarios a pruebas u operaciones, porque ellos saben mejor que nadie que aquí el absentismo no es gratuito.

Por todo esto, la forma de enseñar cambia. No vale simplemente con dar la lección, poner deberes… aquí la parte lúdica es muy importante, es el gancho para que el niño participe. No se puede limitar la enseñanza a tomar apuntes. El ideal de la educación se da aquí, ya que todo es personalizado y el alumno es el centro.

Cada vez hay más proyectos enfocados a acercar a los niños hospitalizados a su día a día habitual mediante las TIC. Las nuevas tecnologías en este entorno son fundamentales. La Región de Murcia, a través del Proyecto ALTER, ha publicado un libro en el que explica sus beneficios y sirve de referencia, además, para muchas otras comunidades.

En estas aulas hospitalarias toda la enseñanza obligatoria está cubierta y en ellas se imparten clases de Infantil,Primaria y Secundaria. Además, y aunque cada comunidad tiene su propia forma de hacer las cosas, el programa es muy similar en todas ellas. Estas aulas se encuentran bajo el área de educación, no de sanidad, concretamente dentro de los programas de compensación educativa. En Madrid, por ejemplo, hay 31 aulas repartidas en 12 hospitales que atienden a más de 7.000 alumnos

En línea con esta atención hospitalaria está la atención domiciliaria. En ella este seguimiento se lleva a cabo en la propia casa del niño.

Además de esto, que es un derecho básico de cualquier niño, en los hospitales también hay multitud de asociaciones sin ánimo de lucro que se ocupan no sólo de alegrar la estancia de los niños, sino educando y estimulando sus pequeñas mentes. Proyectos que nos encantan y que admiramos, como por ejemplo Cienciaterapia, en el que a través de experimentos científicos divertidos, intentan que estos niños sientan y despierten su curiosidad por la ciencia. Y es que, como siempre decimos por aquí, un niño, hospitalizado o no, siempre es un niño.

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Mostrando 2 comentarios
  • cada8horas.com
    Responder

    ¡Gracias por compartir este post en vuestro blog, Cienciaterapia! y sobre todo, sobre todo, un millón de gracias por vuestra labor.

    • Cienciaterapia
      Responder

      ¡Gracias a vosotros por acordaros de Cienciaterapia a la hora de escribirlo, amigos de cada8horas.com! ¡Seguimos humanizando los hospitales! 🙂

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