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Jesús Ángel Gómez: «Todo el mundo puede cambiar el mundo»

NIña riendo en el hospital detrás de unos tubos de ensayo con líquidos de colores
Convencidos de que «todo el mundo puede cambiar el mundo», en Cienciaterapia nos hemos comprometido a poner nuestros conocimientos y habilidades al servicio de aquellos pequeños que están sufriendo y son más vulnerables, apostando por la educación como herramienta de empatía y cambio. 

Cienciaterapia es una Asociación Sin Ánimo de Lucro que despierta mi más profunda admiración. Es un proyecto necesario y hermoso que lleva a grupos de científicos a divulgar la ciencia a las plantas de pediatría de los hospitales. El objetivo de la misión es triple: aliviar el dolor de los pacientes haciendo que se olviden durante un rato del mundo del hospital, permitir que los familiares tengan un respiro y fomentar vocaciones científicas a las edades más tempranas.

La excelencia de Cienciaterapia ha sido reconocida por el  programa Think Big Jóvenes de la Fundación Telefónica y Movistar; la red internacional de emprendimiento social Ashoka con el Premio Nacional «Revoluciona la Salud»; la Universidad Europea con el Premio «Jóvenes Emprendedores Sociales»; o la Fundación Atresmedia, Vygon, la Fundación Grupo OTP y la Universitat Jaume I con el Premio «Hospital Optimista» al Mejor Proyecto Pediátrico de España, entre otros. Cienciaterapia se encuentra, además, en el Informe “Top 100 Innovaciones Educativas” elaborado por el Desafío Educativo Fundación Telefónica, donde se recogen las iniciativas de divulgación científica más innovadoras en el ámbito STEM a nivel mundial.

Jesús Ángel Gómez, presidente de la Asociación e impulsor del proyecto, ha sido tan amable de prestarse a explicarnos de primera mano en qué consiste y cómo se desarrolla Cienciaterapia.

Fotografía de Cienciaterapia Jesús Ángel
¿Cómo nació Cienciaterapia?

De manera inesperada. En ciencia ya sabemos que la serendipia puede entrar en juego en cualquier momento. Hace tres años me encontraba estudiando uno de los últimos exámenes de la carrera de Química cuando llegó a casa una de mis sobrinas pequeñas, Andrea, pidiéndome que le explicara algo de ciencia de una forma sencilla para que pudiera entenderlo. Fuimos entonces a la cocina y con un poco de vinagre y de bicarbonato le mostré cómo podía llenarse un globo con el dióxido de carbono resultante de la reacción de neutralización. Aquello a ella le sorprendió hasta el punto de que los siguientes días continuó volviendo a casa para que le mostrara nuevos experimentos.

Cuando me di cuenta la niña conocía las propiedades de los gases, el comportamiento de las fuerzas de rozamiento, las estructuras moleculares de los polímeros o cómo actúan los catalizadores en las reacciones químicas,  entre otras muchas cosas. Tan sólo tenía 8 años y todo lo había aprendido jugando. Sin embargo, lo que me resultaba más curioso era cómo algo aparentemente tan sencillo podía relajar y centrar toda la atención de una niña que, precisamente, se caracteriza por ser puro nervio. Todo aquello le hacía sentir en un mundo diferente cargado de preguntas e hipótesis. Durante unas horas se transformaba en una científica y vivía una experiencia única.

Un día pensé que quizás toda esa mezcla de alegría y sorpresa podría ayudar a niños que se encontraran hospitalizados. Cuando están ingresados rompen con sus actividades diarias y los días en el hospital se les hacen interminables. Muchos de ellos se pasan los días encerrados en su habitación, pensando en todo lo que han dejado fuera y dándole vueltas a su enfermedad. Nuestro objetivo era ofrecerles unos talleres de ciencia que les permitieran abstraerse durante unas horas de todo lo que estaban viviendo y que pasaran un rato divertido. Con todo eso en mente pusimos en marcha Cienciaterapia.

Fotografía de Cienciaterapia Experimento de Andrea en el hospital
Una vez te surgió la idea de provocar esa sensación de alegría y sorpresa que sentía tu sobrina a los niños hospitalizados ¿cuáles fueron los siguientes pasos? ¿Cómo se llegó a crear el equipo de Cienciaterapeutas?

Los principios nunca suelen ser fáciles, menos aún cuando no tienes experiencia ni referencia de proyectos similares. Pero nos sobraba ilusión e ideas para optimizar los pocos recursos que teníamos, así que había que intentarlo.

Lo primero que hice fue buscar a varios amigos y compañeros de la facultad que estuvieran interesados en realizar esos talleres de ciencia en uno de los hospitales de nuestra ciudad, Huelva. Lo siguiente fue reunirnos con miembros del centro para presentarles el proyecto y, una vez aprobado, comenzar a preparar todo lo que conllevaba la visita de los Cienciaterapeutas al hospital. Y aquí había que tener en cuenta muchas cosas, desde el cumplimiento de las normas de seguridad e higiene propias de un centro hospitalario hasta el diseño de unos talleres científicos que fuesen atractivos para que el niño pudiera olvidarse de lo que le rodeaba. Cuando todo esto estuvo listo, empezamos a visitar el aula hospitalaria varias tardes al mes. Aquello empezó a gustar a niños y familiares y había muchas personas que querían colaborar, por lo que hace un año decidimos constituir una asociación que nos facilitara alcanzar los objetivos que nos habíamos propuesto: aliviar el ingreso de estos pequeños y fomentar las vocaciones científicas entre la población infantil.

Todo aquel que se sienta atraído por la importancia de la labor que desarrolláis y quiera convertirse en  Cienciaterapeuta, ¿qué formación o aptitudes necesita para serlo? ¿Qué procedimiento debe seguir?

Buscamos personas del ámbito científico con ganas de ayudar a niños hospitalizados y a quienes les apasione la divulgación, sobre todo al público infantil. Entre nuestros Cienciaterapeutas se encuentran muchos profesores (de instituto y universidad) e investigadores, la mayoría de ellos con experiencia previa en la realización de talleres de ciencia a sus propios alumnos o en eventos como la Semana de la Ciencia, La Noche Europea de los Investigadores o incluso las fiestas del colegio de sus hijos. A partir de aquí, nosotros nos encargamos de coordinarlo todo para su acceso al hospital. Tras ponerse en contacto con nosotros –pueden hacerlo a través del correo cienciaterapia@gmail.com– y ver que reúnen las condiciones necesarias, comenzamos el trámite con el hospital o con alguna asociación de pacientes vinculada al centro. Cuando esta parte está cerrada, nos centramos en la formación de los Cienciaterapeutas, uno de los aspectos fundamentales al que dedicamos especial atención.

En este punto, los futuros Cienciaterapeutas reciben una formación específica centrada en el trato con el paciente y sus familiares, el protocolo de actuación a seguir durante sus visitas al hospital, la metodología didáctica que utilizamos cuando realizamos los experimentos científicos, las normas de seguridad e higiene que deben cumplir… En definitiva, les preparamos para ofrecer el mejor acompañamiento posible a unas personas que se encuentran en una situación complicada en un contexto delicado. Cuando están preparados, se programan los talleres científicos y comienzan las visitas al hospital.

Cienciaterapeuta de espaldas con la bata que lleva el logo llevando a un niño en brazos

¿En qué consiste la labor de un Cienciaterapeuta?

En un principio podría pensarse que los Cienciaterapeutas se dedican solamente a realizar y explicar los experimentos científicos a los menores hospitalizados. Sin embargo, su labor va más allá. El Cienciaterapeuta tiene la misión de que, después del taller científico, cada niño vuelva a su habitación con un estado de ánimo más positivo del que tenía cuando lo encontraron. Y aquí entra en juego la empatía, la forma de hablar con el niño, la escucha activa, el humor, permitirle participar en la actividad para hacerle sentir útil… No basta con saber hacer los experimentos. En muchos casos los padres aprovechan la realización del taller para dar un paseo o tomar un café, algo que les permita desconectar de la rutina hospitalaria. En ese caso el Cienciaterapeuta desempeña una función de acompañamiento en la que debe estar preparado para conversar con el paciente, pasear con él o jugar a otra cosa una vez finalizado el taller científico.

¿Cómo seleccionáis los hospitales en los que queréis intervenir y cómo contactáis con ellos? ¿Se muestran siempre receptivos?

La selección de los hospitales depende de muchos factores. Por un lado, para poder poner en marcha el proyecto en un hospital necesitamos que en esa ciudad haya entre 2 y 5 personas dispuestas a ser Cienciaterapeutas y que cumplan el perfil que buscamos. Por otra parte, hay que ver la viabilidad para poner en marcha el proyecto en cada centro. Normalmente nuestras actividades son incorporadas al programa de alguna asociación vinculada al hospital, por lo que solemos contactar con ellas para establecer un convenio de colaboración. Por norma general tanto asociaciones como hospitales están encantados de acoger nuestros talleres científicos, lo ven como una actividad innovadora con alto contenido educativo y terapéutico tanto para los niños como para sus familiares.

Quizás el aspecto que más nos condicione sea el geográfico. A veces se ponen en contacto con nosotros personas que quieren poner en marcha la iniciativa en algunas ciudades en las que, aunque nos gustaría, económicamente no podemos asumir los elevados costes que supondrían los desplazamientos. Cuando ocurre esto lo tomamos como una razón más para seguir trabajando confiando en que a medio plazo conseguiremos llevar el proyecto a esa ciudad.

¿Cómo reaccionan los pequeños? ¿Y sus familiares?

Aunque uno se lo puede imaginar, tienes que estar allí para vivirlo. Al principio te encuentras con niños que llegan tristes, con apatía, sin hablar y con mucha timidez. Pero conforme avanza la actividad empiezan a verse sonrisas y caras de asombro, se formulan preguntas, comparten sus explicaciones, participan en la realización de los experimentos científicos, se sienten relajados, conversan entre ellos… Se consiguen muchos aspectos que contribuyen a dejar atrás sus miedos y preocupaciones, logrando que vuelvan a ser por unos instantes lo que son: niños. Cada día te encuentras multitud de historias. Recuerdo hace unos meses cómo el pequeño Mario, de 6 años, se negaba a ir a hacerse una prueba médica cuando la enfermera vino a buscarle al aula donde estábamos haciendo el taller científico. Estaba alucinando y no quería perderse nada. O cómo conseguimos que Rocío se tomara la merienda después de un día en ayunas a consecuencia del miedo que sentía en el hospital y ante la preocupación de sus padres y los médicos.

Respecto a los familiares, a veces disfrutan más que los pequeños y son los primeros en quedar sorprendidos cuando ven los experimentos científicos. Si nos paramos a pensar durante unos segundos, muchos de ellos llevan varios días encerrados en la habitación sin relacionarse con otras personas, por lo que aprovechan el momento de nuestra actividad para conocer a otros familiares y establecer relaciones. Es muy importante tener a alguien con quien conversar durante la estancia hospitalaria, sobre todo cuando se trata de enfermedades de larga duración. A veces los acompañantes llegan a sufrir más que el propio paciente y necesitan exteriorizar lo que sienten, saber que hay alguien que les escucha. Muchas de estas relaciones nacen durante nuestras visitas al hospital, algo que a nosotros nos da mucha alegría.

Collage con varias fotos de los experimentos realizados por los pequeños
¿Cuál es vuestra fuente de financiación?

Actualmente nos financiamos gracias a las cuotas de los socios y las donaciones de particulares y empresas (www.cienciaterapia.org/colabora). Cualquier colaboración con el proyecto es bienvenida, sea la cantidad que sea. Las aportaciones se destinan íntegramente a cumplir nuestros objetivos.

Otra fuente de financiación son los eventos solidarios que organizan personas que quieren colaborar con nosotros. En este apartado hay mucha creatividad. Hay parejas que se casan y deciden no dar regalos de recuerdo a los invitados, donando ese dinero a nuestra asociación. Es alucinante saber que el día de su boda se acuerdan de los niños que están en el hospital. También se organizan conciertos y eventos deportivos cuya recaudación se destina a continuar nuestra labor hospitalaria. Incluso fiestas de colegios y mercadillos solidarios para ayudar a nuestros pequeños. Sin duda, de todas ellas, la historia que más nos conmovió fue la de Juan, un niño de 10 años que hizo este año la comunión y en su invitación le pidió a sus familiares y amigos que el dinero que tenían pensado gastarse en sus regalos lo donaran para que otros niños pudieran disfrutar de nuestros talleres científicos. Un gesto difícil de ver a esas edades.

¿Qué otros medios existen para colaborar?

Las empresas también tienen un papel destacado a la hora de colaborar en el proyecto. Muchas de ellas nos prestan sus servicios de forma gratuita, otras realizan actividades de voluntariado corporativo y otras colaboran económicamente. Todas ofrecen algo que nos pueda ayudar. Desde la que vende los materiales de laboratorio hasta la que realiza la serigrafía de las batas de los Cienciaterapeutas. Si hubiera alguna interesada en colaborar, que no dude en contactar con nosotros.

Por otro lado, los voluntarios son fundamentales. Al margen de los Cienciaterapeutas –cuya labor ya hemos explicado anteriormente– se encuentra el resto de voluntarios, cuya función es determinante. Hay personas que se ofrecen a estar en nuestras mesas informativas y otras que venden nuestros productos solidarios (camisetas, llaveros, pulseras, calendarios…) entre sus conocidos. Están quienes hablan con sus amigos para organizar un evento solidario o quienes difunden nuestra labor realizando retos deportivos. El año pasado, por ejemplo, nuestro amigo José María Beltrán recorrió los Alpes en bicicleta con una bandera de la asociación que permitió a muchas personas conocernos a través de las redes sociales. O nuestro amigo Iván López, que este año recorrerá a pie varios puertos de montaña de la Sierra Subbética con el objetivo de recaudar dinero y darnos a conocer.

Más allá de todo esto, estamos encantados de escuchar cualquier nueva propuesta de colaboración que nos permita seguir avanzando y mejorando los días de ingreso de nuestros pacientes.

Collage con varias fotos de los experimentos realizados por los pequeños

En la actualidad habéis llevado la iniciativa a Huelva, Madrid, Badajoz y, próximamente, a Murcia. ¿Estáis formando grupos de Cienciaterapeutas en otras ciudades? 

Sí. Durante los próximos meses nos centraremos en llevar nuestra iniciativa a hospitales andaluces, por lo que ya estamos contactando con los nuevos Cienciaterapeutas para que reciban la formación necesaria y estableciendo relaciones con los centros hospitalarios y las asociaciones de pacientes.

No obstante, nuestro objetivo en el futuro es estar presente en otras regiones por lo que empezar a contar con personas que se ofrezcan a realizar nuestros talleres allí nos facilitaría mucho el trabajo.

¿Cuáles son vuestros planes de futuro a corto y largo plazo?

Como he comentado, a corto plazo y por cercanía geográfica, nos vamos a centrar en los hospitales de Andalucía. Posteriormente, el objetivo es seguir con otras regiones.

Conseguir sostenibilidad económica también es una de nuestras tareas inmediatas para poder continuar todo lo que estamos desarrollando más lo que tenemos en mente. Es por ello que se están diseñando diferentes campañas de sensibilización y captación de socios que nos permitan estar tranquilos en este asunto.

A medio plazo queremos contar con una sede que nos permita trabajar en un lugar propio y sea punto de encuentro de voluntarios, pacientes recuperados y familiares. Entre las múltiples actividades que se desarrollarían se encontraría la realización de talleres científicos para la población infantil (lo que hacemos actualmente en los hospitales), habilitando un lugar con una decoración científica que permita a los niños y niñas que asistan encontrarse en un lugar diferente.

Nuestro deseo es que a largo plazo Cienciaterapia sea la iniciativa de referencia nacional en la divulgación científica en centros hospitalarios y que en los próximos años los pacientes que hoy disfrutan de nuestros experimentos sean el día de mañana científicos e investigadores que contribuyan a crear una sociedad mejor. No habría mayor satisfacción para nosotros que dentro de 20 años alguien nos dijera que se dedica a la ciencia gracias a nuestro paso por el hospital. Decía Carl Sagan que «la imaginación nos lleva a menudo a mundos que nunca fueron, pero sin ella no vamos a ninguna parte». Seguiremos trabajando para que esos mundos que imaginamos puedan hacerse realidad.

Gracias por tu entrevista, Laura.

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